La arrogancia del estúpido
Probablemente no hay arrogancia mayor, ni más benigna, que la arrogancia del inteligente, pero no pocas personas se empeñan en todo lo contrario, en condenar y descalificar las obras del conocimiento, en argumentar y justificar que el consumo baladí de subproductos culturales se iguala a la plena realización de la democracia, al rechazo de lo […]
