a una rosa 2

A UNA ROSA

Entraba en mi jardín esta mañana,
a elegir para ella algunas rosas.
Del rincón donde están las más hermosas
brotó el lamento de la más lozana.

“No me cortes aún, es muy temprano,
déjame disfrutar del sol un día”.
así una hermosa rosa me decía,
cuando yo hacia el rosal tendí mi mano.

Un capullo rompiendo en nueva vida,
una rosa de vida no estrenada,
¡tanta belleza en ella concentrada!,
miedo y temor de ser por mí elegida.

Te perdono, le dije conmovido,
mañana volveré, no temas nada;
mas no quiero que mueras deshojada,
presa del sol, del viento y del olvido.

“Gracias, me dijo, pues te debo todo.
Darte aroma y color ese es mi oficio.
Broté para morir a tu servicio,
a tu gusto y solaz yo me acomodo.”

Mañana volveré, de madrugada,
antes que el sol, las gotas de rocío
se beba de tus pétalos, impío.
Te llevaré como hostia consagrada

a reposar al borde de su almohada.
Despertará, contigo en nuestro lecho.
Renacerás después sobre su pecho
y será tu rosal, mi enamorada.

Jesús Gutiérrez (Madrigal)