PAZ

 

A veces
cuando un ser querido muere,
te crees
que ya no lo vas a volver a ver nunca más.
Pero no es así,
siempre lo ves.
Lo ves sonriendo,
lo ves moviéndose,
lo ves hablándote
en silencio
incluso lo ves
cogiéndote las manos
cuando tienes miedo
y apretándolas fuertemente
como si no te quisiera soltar.
A veces,
cuando no tienes a esa persona
sientes que algo te falta
como si una parte de ti se volviera un alma
que vuela con ella o él
y crees que estáis juntos
y que paseáis por otro mundo lleno de nubes
lleno de flores y perfumes hermosos,
es como si estuvieras dormido
pero sientes algo muy vivo dentro
y cuando despiertas
quieres seguir
recordando eso.
A veces
sientes pena
y otras veces alegría,
lloras riendo,
y te ríes llorando…
Yo, de pequeño, de niño,
no lo entendía,
¿cómo se puede reír y llorar a la vez?
¿Y como se puede estar triste y feliz?
Pero a medida que he ido creciendo,
que me he vuelto mayor,
creo que voy descubriendo
esos sentimientos,
antes tan raros
y ahora, tan ciertos.
A veces,
las personas nos volvemos así.
Un poco raras,
un poco inciertas,
un poco soñadoras
y a veces, demasiado tontas.
Disfrutamos con cosas
tan pequeñas
que las sentimos inmensas
y con las que son grandes
pasamos de puntillas
como si no lo fueran.
En fin, la vida
no solo es lo que percibimos por los sentidos
hay algo más que los supera.

 

COMUNERO

*Dedicado a los fallecidos en París